Terapias
Terapia con niños y trabajo con las familias
En muchos casos el malestar aparece en el cuerpo, en el juego, en la conducta.
«Mateo tiene 6 años. Hace unas semanas empezó a mojar la cama, algo que ya había superado. En la escuela está más callado, y en casa se enoja con frecuencia por cosas pequeñas. Sus padres no encuentran la forma de ayudarlo, y sienten que algo le pasa, pero no saben bien qué.»
En muchos casos, los niños no pueden poner en palabras lo que sienten. Su malestar aparece en el cuerpo, en el juego, en la conducta. La terapia psicoanalítica con niños ofrece un espacio donde eso que no puede decirse se puede poner a jugar, simbolizar y transformar.
El juego, el dibujo, la palabra, son puertas de entrada a su mundo emocional. A través de estos recursos, trabajamos para que el niño pueda expresar lo que le sucede y elaborar aquello que lo angustia.
Pero el trabajo no es sólo con ellos. La familia ocupa un lugar central. Las entrevistas con madres, padres o cuidadores permiten construir una comprensión más amplia de lo que está en juego, y ofrecer orientaciones que acompañen el proceso terapéutico.
El síntoma del niño muchas veces habla de algo que lo excede. Por eso, incluir a los adultos responsables en el trabajo clínico no solo enriquece el tratamiento: muchas veces es lo que lo hace posible.
Acompañar a un niño en su malestar también es acompañar a quienes lo rodean.
