Cada vez más personas acuden a nuestros consultorios refiriendo diversos dolores y malestares en su salud.
Cuando indagamos acerca de estos padecimientos, manifiestan síntomas anímicos, como depresión, tristeza, desasosiego, ansiedad, insomnio, irritabilidad y otros síntomas en el cuerpo. Por ejemplo, dolor de cabeza, taquicardia, problemas respiratorios, intestinales, etc. El abanico de síntomas que se despliega es innumerable. Para el psicoanálisis todos los síntomas son inconscientes
Hay una relación directa entre nuestro cuerpo, su expresión y nuestro sufrimiento. Y cuando un sujeto dentro del marco de la psicoterapia comienza a hablar sobre su padecer muchas veces habla de problemas en el ámbito laboral.
Por ejemplo manifiesta que hay mal clima laboral, como puede ser, maltrato, rumores, falta de trabajo en equipo, lideres autoritarios, sueldos magros, y lo más grave, la amenaza constante a ser despedido. El temor a perder su fuente de ingreso.
Todas estas situaciones afectan las emociones y a los pensamientos ocasionando consecuencias en el organismo, ya que generan una preocupación constante.
Las señales de alerta y amenaza activan principalmente dos hormonas la adrenalina y el cortisol, el organismo busca dos mecanismos para defenderse, la lucha y la huida. Por ejemplo comenzamos a sentir palpitaciones, aumenta la glucosa, hipertensión. Sencillamente el estado de alerta nos impide pensar y buscar soluciones a los problemas, el cortisol afecta al hipocampo que es donde se almacena la información, en consecuencia nos empieza a fallar la memoria.
El cuerpo y la mente afectados por el estress producido en el trabajo, que es el lugar donde la gente pasa la mayor cantidad de tiempo para garantizar su sustento y su bienestar, se encuentra gobernado por el miedo y el sufrimiento cuando el clima laboral es hostil.

